Sunday, March 08, 2015

NO TE PREOCUPES POR EL COLESTEROL NI POR LA GRASA - HABÍA SIDO UNA FARSA



PROPUESTA PARA PAUTAS NUEVAS SOBRE ALIMENTACIÓN, PARA EL AÑO 2015

Miércoles, 25 de Febrero de 2 015


1. UNOS EXPERTOS RECOMENDARON QUE LAS PAUTAS SOBRE ALIMENTACIÓN LIMITEN LA CANTIDAD DE HIDRATOS DE CARBONO, PERO NO LA CANTIDAD DE COLESTEROL, EN LAS COMIDAS

El Departamento Para Agricultura y el Departamento Para Salud Y Servicios convocaron a unos expertos, para que revisaran y actualizaran las pautas sobre alimentación y han lanzado un informe científico para crear una edición nueva de Pautas Sobre Alimentación, Para Estado Unidenses, Para El Año 2 015, que ponen al día cada cinco años.


2. LO MÁS DESTACADO

  • No existen, ya, límites para el colesterol en las comidas. Esos expertos solían recomendar, durante mucho tiempo, que no coman más que tres cientos gramos de colesterol cada día. Los límites para el colesterol desaparecerán, probablemente, en la edición para 2015 de las pautas sobre alimentación. Los redactores han concluido en que no debemos preocuparnos, ya, acerca de la cantidad de colesterol que las comidas tengan.
  • Todas las personas deben comer cantidades mayores de frutas y verduras, de granos con cáscaras, productos lácteos con poca grasa, mariscos, pescados, almendras, lentejas y nueces y deben comer cantidades menores de carnes rojas y embutidos, de bebidas y comidas endulzadas con azúcar y de cereales pelados.
  • El consumo de azúcares añadidas (menos que diez por ciento de las calorías), de grasas saturadas (menos que diez por ciento de las calorías) y sodio (menos que dos mil tres cientos miligramos) debe ser la mitad de la cantidad de cereales con cáscaras que se coma.
  • Cinco tazas de café cada día no producen daños a la mayor parte de las personas adultas.
  • En un estudio, en donde investigaron si algún nexo existe entre la grasa que una comida contiene y la muerte, concluyeron en que no debieron dar, jamás, esa recomendación para que la cantidad de grasas que comemos cada día disminuya.
  • Cuando quitaron las grasas de las comidas, las substituyeron con azúcar. Eso ha llevado al aumento tan enorme de depósitos de grasa en los hígados, obesidad y tipo dos de diabetes mellitus, aún, en los niños.



3. NO TE PREOCUPES POR EL COLESTEROL, PERO DISMINUYE LA CANTIDAD DE HIDRATOS DE CARBONO. ALGUNOS CAMBIOS EN LAS RECOMENDACIONES NUEVAS PARA LA ALIMENTACIÓN

Washington, DC. Unos expertos se dieron cita, repasaron las pautas sobre alimentación y lanzaron sus recomendaciones nuevas, al gobierno de Estados Unidos, sobre una alimentación adecuada, en un informe con quinientos setenta y una páginas, en donde brindaron algunos consejos nuevos y apoyaron a un patrón que debería fomentar a la salud y evitar algunas enfermedades.

Publicaron esos consejos, en Lunes, 23 de Febrero de 2 015, que comprenden: consumo de cantidades mayores de frutas, verduras, cereales con cáscaras, productos lácteos con poca grasa, mariscos, pescados, almendras, lentejas, maníes, nueces y porotos y consumo de cantidades menores de carnes rojas, de carnes curadas, de embutidos, de azúcar añadida y de cereales pelados, pero, entre esas recomendaciones, unos giros de ciento ochenta grados han surgido, como fomentar el consumo de cantidad moderada de café y no preocuparse por la cantidad de colesterol que haya en las comidas.

Según Barbara Millen y Alice Lichteinstein, directoras de la Comisión Para Asesoramiento Para Las Pautas Sobre Alimentación Para El Año 2015: "por las evidencias abrumadoras, sabemos, ahora, que no es necesario eliminar a ningún grupo concreto de comidas ni ceñirse a un solo patrón de alimentación, para lograr una alimentación adecuada. Las personas pueden, más bien, combinar alimentos en varias formas flexibles y, así, seguirán patrones de alimentación más saludables y deberán adecuar esas formas, según sus necesidades, sus preferencias y sus tradiciones; lógicamente, la disponibilidad de las comidas es un factor importante".

Tardaron diez y ocho meses para redactar esas recomendaciones, en las que citaron "evidencias científicas nuevas", con las que dieron forma a las revisiones sobre las pautas para el año 2010. Presentaron sus revisiones y sus recomendaciones al Departamento Para Salud Y Servicios y al Departamento Para Agricultura, de Estados Unidos. Los miembros de esos departamentos se encargarán de redactar las pautas sobre alimentación para Estados Unidos y tendrán en cuenta esas recomendaciones, cuando escriban su informe último, en algún momento de este año.

Aproximadamente, ciento cincuenta y cinco millones de personas pesan más que lo debido o están obesas y casi ciento setenta y siete millones de personas padecen enfermedades crónicas que pueden y deben evitarse.


4. PERSPECTIVA AMPLIA

Los miembros de esa comisión son médicos y nutricionistas, quienes han sugerido cambios importantes, como previsión hacia el futuro de la provisión de alimentos para Estados Unidos y mantenimiento de las comidas que escojan, algo que no habían hecho antes. Esos redactores dijeron que habían examinado, como parte del repaso sobre las evidencias, la posibilidad, para el futuro próximo y para el futuro lejano, de mantener unos hábitos de alimentación saludables y los componentes de la alimentación moderna, como el café.

Según muchas evidencias sobre patrones de alimentación saludables, como cantidad mayor de comidas basadas en plantas, como verduras, frutas, cereales con cáscaras, almendras, lentejas, maníes y nueces y semillas y alimentos procedentes de animales, que tienen pocas calorías, pueden favorecer, además, al ambiente, con emisión menor de gases y una administración mejorada de tierra, agua y energía.

Ellos dijeron: "esos patrones de alimentación sana y sostenible brindarán, tal vez, temas para educación y comunicación sobre hábitos que podrían fomentar la seguridad de los alimentos, ahora y en el futuro; crearán, quizás, una cultura sobre la salud, en las personas y en las poblaciones".


5. ALGUNAS SORPRESAS EN ESE INFORME

Los miembros de esa comisión incluyeron unas cuantas sorpresas, además de los aspectos sobre el ambiente. Por ejemplo, algunas diferencias hay, respecto a las pautas antiguas, como que ya no han puesto un límite a la cantidad de colesterol que las personas pueden comer.

En las pautas sobre alimentación, que lanzaron en el año 2010, habían propuesto un límite de tres cientos gramos por día, para el colesterol. Ellos han declarado, ahora, que "nos parece que ya no debemos preocuparnos por el consumo excesivo de colesterol" y que, por las evidencias con que contamos ahora, "no hay ningún nexo apreciable entre las enfermedades del corazón y la cantidad de colesterol que se ingiere con las comidas".

Las recomendaciones nuevas proporcionan, además, noticias buenas para los aficionados al café, ya que llegaron a la conclusión de que el café no es, ya, un enemigo para las personas. Los redactores de esa comisión dijeron que tomar tres a cinco tazas de café cada día es, quizás, parte de una alimentación saludable y que, por los datos recogidos hasta ahora, podemos señalar que los riesgos para tipo dos de diabetes mellitus y para enfermedades del corazón y de la circulación han disminuido con el consumo de cantidades mayores de café.

Esa cantidad equivale a unos cuatro cientos miligramos de cafeína por día, aunque recomendaron que no añadan más azúcar ni leche con nata ni nata pura al café. En todos modos, debemos recordar que, en varios estudios, han hallado que las grasas de la nata de la leche protegen contra la aparición de tipo dos de diabetes mellitus.

Respecto al sodio, señalaron que las personas de Estados Unidos siguen ingiriendo demasiada sal y que el promedio se sirve tres mil quinientos miligramos de sodio cada día. Han propuesto que el objeto sea que las personas quiten, por lo menos, mil miligramos de sodio de sus comidas diarias y que logren llegar a una ingestión diaria de dos mil tres cientos miligramos de sodio por día, recomendación que concuerda con la que los miembros del Instituto Para Medicina habían propuesto. Los asesores de esa comisión ya no recomiendan que las personas lleguen a una meta de mil quinientos miligramos de sodio por día ni siquiera para quienes tengan hipertensión arterial, tipo dos de diabetes mellitus ni enfermedades crónicas en sus riñones.

Esos asesores recomendaron que las grasas saturadas aporten menos que diez por ciento de las calorías de cada día. Respecto a hidratos de carbono añadidos, propusieron la misma norma, recomendaron que la cantidad de calorías que los azúcares agregados aporten no sobrepase diez por ciento de todas las calorías. Eso llega a sólo doce cucharillas de sacarosa por día. Actualmente, las personas de Estados Unidos ingiere un promedio de entre veintidós y treinta cucharillas de azúcar cada día, a menudo, en forma de jugos de frutas y refrescos con tanta azúcar.

En su lucha contra semejante consumo de azúcar en Estados Unidos, sobre todo, cuando los niños toman ingentes cantidades de refrescos populares y de bebidas energizantes, los autores de esas pautas sugirieron que el líquido más conveniente es agua corriente. Ellos escribieron: "necesitamos métodos para alentar a los ciudadanos de Estados Unidos, sobre todo, a los niños y a los adolescentes, para que tomen agua, cuando tengan sed".

Los refrescos sin calorías ("cero") y todas las comidas "ligeras" ("light") no han contribuido en nada y han notado que, desde que aparecieron esos productos, las frecuencias de tipo dos de diabetes, obesidad y síndrome metabólico aumentaron en forma alarmante y contribuyeron a la epidemia de esas afecciones y, por tanto, no pueden recomendar su empleo.


6. EN LAS PAUTAS NUEVAS SOBRE ALIMENTACIÓN, HAN CORREGIDO LAS RECOMENDACIONES INCORRECTAS SOBRE EL COLESTEROL

Desde 1961, más que medio siglo, nos han hecho creer que el colesterol es una amenaza grave para nuestra salud y nos pintaron a las grasas y al colesterol de las comidas como si fueran los alimentos más "mortales" que podríamos comer.

Eso cambiará, por fin, ya que es probable que los límites para el colesterol desaparezcan de la edición de "Pautas Sobre Alimentación Para Personas De Estados Unidos, Para 2015". Ya era hora, realmente, ya que, luego de sesenta años de investigaciones, han fracasado, rotundamente, en demostrar que una correlación podría existir entre la cantidad mayor de colesterol y las enfermedades de los corazones.

No es sólo que el colesterol no causa enfermedades a los corazones, sino que el colesterol es, en realidad, una de las moléculas más importantes de tu cuerpo; el colesterol es una molécula imprescindible para la formación de tus células, ya que cuarenta a sesenta por ciento de las grasas de las membranas de tus células es colesterol, sobre todo, en las neuronas y en la mielina de sus axones, vitales para tu cerebro. El colesterol es la madre, la materia prima para la producción de hormonas esteroideas, como el cortisol (protege contra alarmas y amenazas y salva a tu vida), como las hormonas sexuales y la vitamina D.

El colesterol es importante, también, para el bienestar de tu cerebro y ayuda en la formación de los recuerdos. Si el cerebro careciera de colesterol, varios riesgos aumentarían, como depresión, accidente vascular cerebral, conducta con violencia, amnesia, enfermedad de Alzheimer y hasta suicidio.


7. EN LAS PAUTAS NUEVAS, LOS LÍMITES PARA EL COLESTEROL DESAPARECERÁN

En un borrador de la edición de "Pautas Sobre Alimentación Para Las Personas De Estados Unidos, Para 2015", los expertos de la Comisión Para Asesoramiento Sobre Pautas Sobre Alimentación declararon: "nos parece que no debemos preocuparnos por la cantidad de colesterol".

Y, según un informe último del periódico "Washington Post", un allegado afirmó que esa declaración nueva sobre el colesterol se quedará en el informe final. Larry Husten señaló:

"Ese cambio que propusieron es un reflejo del giro importante que la visión de los científicos sobre el colesterol ha dado, desde hace unos cuantos años.

Aunque la cantidad mayor de colesterol en el plasma no ha dejado de ser un factor de riesgo importante, sabemos, ahora, que el colesterol que obtenemos a partir de las comidas tiene una acción despreciable o nula sobre la cantidad de colesterol que hay en la sangre".


8. NUNCA HABRÍAN DEBIDO INVENTAR ESAS PAUTAS SOBRE COLESTEROL Y GRASAS

Steve Nissen, jefe del servicio de cardiología de la clínica Cleveland, contó, al periódico "United States Of America Today": "su decisión está correcta. Tenemos unas pautas sobre alimentación plagadas con errores. Nos hemos engañado, con esas pautas pifiadas, durante décadas". Esa declaración rebotó en la revista "Time Magazine", en donde informaron que:

"Los investigadores dijeron, en su revisión más reciente, que todo estaba marrado en las pautas. En realidad, no habrían debido recomendar, jamás, que la cantidad de grasas que comemos en todos los días disminuyera".

Las comidas con poca grasa tuvieron su auge en 1977, pero, según una investigación que Zoe Harcombe dirigió y que salió en la revista "The British Medical Journal Open Heart", para comenzar, nunca hubo ninguna base científica para que nadie recomendara que la cantidad de grasa disminuya en las comidas.

La desgracia peor de todo ese cuento fue que los fabricantes de comidas comerciales substituyeron a las grasas con cantidades enormes de azúcar. Aunque Zoe Harcombe no se atrevió a lanzar ninguna recomendación acerca de la cantidad de gasa que deberíamos comer, ella sugirió que tendríamos que comer, solamente, "comidas de verdad".

Es alentador que veamos que el estribillo se repita, por fin, en los medios para comunicación serios. Informaron, en "Time Magazine":

"Mientras menos adulteradas y menos elaboradas estén tus comidas, más nutrientes, grasas, proteínas e hidratos de carbono saludables entrarán en tu cuerpo y tendrás que preocuparte menos acerca de ceñirte a pautas concretas que estarán o, quizá, no estarán basadas en evidencias firmes".


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9. LA FRUCTOSA PROVOCA LOS MISMOS DAÑOS QUE EL ALCOHOL PROVOCA EN TU CUERPO

La locura por la disminución de las grasas llevó a la venta de cantidades descomunales de comidas elaboradas nuevas, con la promesa de que tu figura y tu corazón saldrían ganando. ¡Por San Guchito, nada más alejado de la verdad!.

Cuando sacaron las grasas de las comidas, rellenaron esas comidas con cantidades ingentes de azúcar y, gracias a eso, la obesidad, el tipo dos de diabetes mellitus, el síndrome metabólico, las enfermedades de los corazones y los depósitos de grasa en los hígados comenzaron a cundir. Resulta que tu cuerpo metaboliza a la fructosa, el azúcar de las frutas, en la misma forma en que metaboliza al etanol y crea los mismos efectos tóxicos.

Todas las células de tu cuerpo (y todas las células de todos los seres vivos) pueden usar glucosa, pero sólo tu hígado puede metabolizar a la fructosa, porque sólo tu hígado posee una proteína que trasporta a la fructosa.

Como casi toda la fructosa se va a tu hígado y, si comes los piques típicos del oeste, estás ingiriendo cantidades enormes de fructosa, que terminarán dañando a tu hígado, como el alcohol y otros venenos lo dañan.

La neta es que, si tú comparas lo que la fructosa hace a tu cuerpo, con lo que el alcohol hace a tu cuerpo, constatarás que ambos causan las mismas enfermedades:

El consumo consuetudinario de etanol causa: hipertensión arterial, cardiomiopatía, dislipidemia, pancreatitis, obesidad, daño al hígado (acumulación de grasa), síndrome de feto alcohólico, adicción, hiperuricemia.

El consumo consuetudinario de fructosa causa: hipertensión arterial, infarto de miocardio, dislipidemia, pancreatitis, obesidad, daño al hígado (acumulación de grasa), resistencia a la insulina, en el feto, habituación o, tal vez, adicción, hiperuricemia.


10. ENFERMEDADES DE LOS HÍGADOS, NO CAUSADAS POR ETANOL, SE HAN VUELTO UN PROBLEMA MUY GRAVE PARA LA SALUD PÚBLICA

Robert Lustig, catedrático de la división de endocrinología de la Universidad De California, ha sido uno de los iniciadores de la investigación sobre el metabolismo de los hidratos de carbono y él ha llamado la atención sobre el metabolismo de la fructosa, sobre todo.

En un artículo que publicó en la revista "The Journal Of The Academy Of Nutrition And Dietetics", en el año 2010, Robert Lustig describió tres hechos que la fructosa y el producto de su degradación, el etanol, comparten:

  1. Tu hígado metaboliza a la fructosa igual que metaboliza al alcohol, ya que ambos sirven como substratos para que los hidratos de carbono que comes se conviertan en grasas y eso provoca resistencia a la insulina, dislipidemia y acumulación de grasa en tu hígado.
  2. La fructosa se somete, en tu hígado, a la reacción de Mailard con proteínas, lo que lleva a la formación de superóxido, que provoca inflamación en tu hígado, igual que el etanal, un metabolito del etanol, causa. Tu hígado reconoce al etanol como un veneno y trata de quitarle lo malo, a través de dos transformaciones: la encima deshidrogenasa para etanol convierte al etanol en etanal, un aldehído sumamente tóxico, pero si la cantidad de alcohol no sobrepasa a la capacidad de esa encima, el etanal se transformará en etanoico (ácido acético), menos tóxico y más útil. El etanoico es la materia prima para la fabricación de grasas.
  3. La fructosa estimula al centro para placer de tu cerebro, directamente e indirectamente y, así, crea hábito y, tal vez, dependencia, lo mismo que el etanol crea.


En la revista "Scientific American", informaron que los daños a los hígados, por depósitos de grasas, afectan a casi veinticinco por ciento de personas en Estados Unidos; entre ellas, a veinte por ciento de niños, quienes jamás probaron una gota de alcohol. Han informado sobre casos de acumulación de grasas en hígados, en niños tan pequeños como los que tienen tres años de edad. Eso sonará, quizás, como algo imposible, pero se debe a las leches comerciales para lactantes.

Están envenenando a las guaguas, desde antes de que nazcan, con cantidades descomunales de hidratos de carbono y, sobre todo, cantidades exorbitantes de fructosa; no podemos asombrarnos, por tanto, porque esas guaguas sufran obesidad y enfermedades acompañantes.

Llamamos enfermedad con depósito de grasa en el hígado a la acumulación de grasa en los hepatocitos o sea en las células del hígado. Esas grasas son, en su mayoría, triglicéridos, que el cuerpo crea y guarda, a partir de calorías que no necesita. Esas grasas desaparecen, normalmente, cuando las células necesitan energía, pero, si tu cuerpo está sobre saturado con calorías y con falta de ejercicios físicos, nunca echa a esos triglicéridos, sino que ellos se acumulan en tu hígado, en forma de depósitos de grasas, que podrán llevar a la aparición de inflamación, fibrosis, deterioro de las funciones de tu hígado y hasta cáncer en tu hígado.


11. PAUTAS EQUIVOCADAS SOBRE ALIMENTACIÓN LLEVARON A TRATAMIENTOS ERRADOS, TAMBIÉN

Como la hipótesis acerca del colesterol es falsa, eso quiere decir, también, que los tratamientos recomendados - comer poca grasa, poco colesterol y tomar drogas para que la cantidad de colesterol disminuya - están haciendo más daño que provecho. El tratamiento con estatinas, por ejemplo, es, en gran medida, peligroso, caro y ha transformado a millones de personas en pacientes con daños causados por esas drogas. Nosotros conocemos muchísimo más, ahora, sobre las lipoproteínas menos densas, aunque eso es sólo un trozo de la mentira que nos tragamos.

Según los tamaños de las partículas de las lipoproteínas con densidad menor, pueden ser inocuas o peligrosas, asi que las lipoproteínas menos densas no son "malas", necesariamente. Los médicos suelen pedir, generalmente, medidas de todo el colesterol, del colesterol unido a lipoproteínas menos densas, del colesterol unido a lipoproteínas más densas y de los triglicéridos. Sabemos, ya, que esas medidas no sirven para predecir ningún riesgo para nada.

Una forma que ayuda a predecir mucho mejor algún riesgo para el corazón y para la circulación es la medida de la cantidad de partículas de lipoproteínas menos densas. Se puede obtener fácilmente y la hacen en todos los laboratorios y, además, todas las compañías que venden seguros pagan por esas pruebas y, si, por x o z motivo, tu médico no quiere pedir esa prueba, tú puedes pedirla y, además, pueden ir a tu casa y sacarte sangre. Además:

  1. Revisa la proporción entre lipoproteína con densidad mayor y todo el colesterol. La proporción de lipoproteína muy densa es el mejor factor para predecir algún riesgo. Se trata de dividir la cantidad de lipoproteína más densa entre la cantidad de todo el colesterol. Si es mayor que veinticuatro por ciento, mejor.
  2. Aumenta la cantidad de lipoproteína muy densa y disminuye la cantidad de triglicéridos. Una cantidad mayor de triglicéridos es un factor de riesgo muy grande para daños al corazón. El riesgo será mayor, si la cantidad de triglicéridos aumenta y la cantidad de lipoproteína muy densa disminuye. La proporción entre triglicéridos y lipoproteína más densa es muchísimo más importante para la salud del corazón. Hallaron, en un estudio, que el riesgo para ataques cardiacos era diez y seis veces mayor, en las personas con las proporciones más grandes entre triglicéridos y lipoproteína muy densa.
  3. Puedes hallar esa proporción, si divides la cantidad de triglicéridos entre la cantidad de lipoproteína más densa. Esa proporción debe ser menor que dos. Así que, mientras estés esforzándote para que la cantidad de lipoproteína más densa aumente, querrás que la cantidad de triglicéridos disminuya. La cantidad de triglicéridos disminuye, fácilmente, con ejercicios físicos y con la disminución de la cantidad de granos y de azúcar en tus comidas.



12. EL EMPLEO DE ESTATINAS SE BASÓ EN UNA PREMISA FALSA

Parte de las causas  por qué las drogas usadas para que la cantidad de colesterol disminuya, como las estatinas, no sirven para evitar que el corazón padezca (además de que esas drogas causan enfermedades a los corazones)  es que no pueden atacar a la causa verdadera de ese tipo de enfermedades de los corazones, que es la resistencia a la insulina y la resistencia a la leptina, que causan, a su vez, que la cantidad de partículas de lipoproteína menos densa aumente, en muchas formas. Aunque alguna predisposición genética ejerce, tal vez, alguna función, la causa principal de resistencia a la insulina y de resistencia a la leptina es una combinación de factores muy arraigados en nuestras costumbres:

  1. Comidas con un montón de hidratos de carbono, como fructosa y harinas refinadas.
  2. Falta de actividad física diaria. Permanecer sentado mucho tiempo es, también, un factor de riesgo independiente que provoca alteraciones bioquímicas que predisponen a la resistencia a la insulina y a la resistencia a la leptina, aunque estés en forma muy buena y hagas ejercicios regularmente.
  3. Dormir poco. Han hallado, en varios estudios, que una sola noche cuando no duermas bien bastará para que tu sensibilidad a la insulina mengüe, en el día siguiente y para que tengas mucha hambre y comas mucho más. Hace unos días, han publicado un estudio, en el que han hallado que, si dejas de dormir sólo media hora, tus riesgos para tipo dos de diabetes y para obesidad aumentarán.
  4. Venenos que existen en el ambiente. La molécula que se ha estudiado más asiduamente, que causa descalabros en la regulación del peso es el bisfenol A, que tiene un efecto parecido al estrógeno y, junto con los bifenilos con mucho cloro, desbarata a todo el metabolismo.
  5. Intestino descuidado. En un montón de estudios, han visto que, si el equilibrio de la flora microbiana del intestino se altera, puedes estar predispuesto a obesidad y a resistencia a insulina y resistencia a leptina. Alimentos con mucha fructosa y con otros hidratos de carbono sencillos sirven como alimentos para las bacterias dañinas y ellas pueden dominar en tu intestino.



13. OCÚPATE DE QUE LA CANTIDAD DE LIPOPROTEÍNA CON DENSIDAD MAYOR AUMENTE Y TU CORAZÓN ESTARÁ MÁS SANO

El cimiento para una salud mejor es una alimentación adecuada y la etapa primordial es que no hagas caso a quienes te aconsejen que comas menos colesterol y menos grasas. Otros consejos posibles para que el riesgo para daños a tu corazón disminuya son los siguientes:

  1. Cambia las comidas muy elaboradas (que tienen un montón de hidratos de carbono, sobre todo, fructosa y de grasas trans, que dañan al corazón) por comidas enteras, no refinadas.
  2. Deshazte de comidas sin grasa o con poca grasa y aumenta la ingestión de grasas saludables. La mitad de la población padece resistencia a la insulina y te haría bien , si ingirieras cincuenta a ochenta por ciento de calorías, a partir de grasas saturadas adecuadas, como paltas, mantequilla, leche, huevos, cocos y aceite de coco (cada Veda come un promedio de ciento veinte cocos cada año; no han hallado, hasta ahora, infartos de miocardios en esos Vedas, pese a que fuman tabaco), almendras, lentejas, maníes, nueces, porotos, carnes de pescados, carnes de animales criados en granjas. Las comidas sin grasa o con poca grasa son, a menudo, alimentos elaborados en los que han metido un montón de azúcar y eso sí hace que la cantidad de partículas más pequeñas de lipoproteínas menos densas aumente.
  3. El equilibrio entre las grasas con ácidos omega tres y las grasas con ácidos omega seis es la clave para la salud de tu corazón, ya que son las materias primas para que las arterias produzcan prostaciclina, un prostanoideo que permite que la sangre fluya holgadamente, porque las arterias se dilatan y la sangre no se coagula. La falta de ácidos orgánicos omega tres causa o contribuye, tal vez, a la aparición de problemas físicos y mentales graves y es, quizás, un factor clave para explicar que unos noventa y seis mil quinientos jóvenes mueran, en cada año.
  4. Necesitas un equilibrio adecuado entre calcio, magnesio, potasio y sodio y todos esos iones abundan en las comidas completas, es decir, no necesitas añadir más.
  5. Necesitas una cantidad adecuada de vitamina D. Algunos investigadores, como Stephanie Seneh, han postulado que la forma mejor para tener una dotación adecuada de vitamina D es exponerse al Sol regularmente y, así,  tu corazón mejorará. Robert Heaney llamó la atención sobre unas investigaciones en las que vieron que los animales carnívoros obtienen una parte de la vitamina D que necesitan, a partir de la carne que comen. Durante siglos, creían que la carne no era una fuente de vitamina D, sobre todo, porque era difícil medirla y, por tanto, creían que la carne no contenía cantidades apreciables. Él recomendó que ingiriéramos cinco mil a seis mil unidades internacionales de vitamina D cada día, a partir de todas las fuentes - Sol, comidas, agregada a las comidas -, para que la concentración de vitamina D se mantenga en cuarenta a sesenta nanogramos por mililitro.
  6. Mejora el ambiente de tu intestino. Come, asiduamente, alimentos fermentados, como verduras fermentadas y, así, las bacterias benéficas volverán a crecer en tu intestino. Esas bacterias desempeñan, probablemente, una acción que evita que el corazón se dañe y que ayuda a evitar tantos otros problemas.
  7. Deshazte del cigarro y del alcohol.
  8. Haz ejercicios, siempre. El ejercicio es, en realidad, una de las maneras más eficaces para evitar y para tratar las enfermedades del corazón. En 2013, unos investigadores de la Universidad Harvard y de la Universidad Stanford repasaron tres cientos cinco ensayos aleatorios y con testigos y llegaron a la conclusión: "no hay diferencias estadísticas entre actividad física y medicamentos contra las enfermedades de los corazones".
  9. Atiende a la salud de tu boca. Evidencias abundan sobre el estado de tus dientes y de tus encías y varias enfermedades, como afecciones al corazón. En un estudio que hicieron en 2010, el riesgo para enfermedad de los corazones era setenta por ciento mayor en quienes no lavaban sus bocas, que en quienes se cepillaban sus dientes dos veces cada día.
  10. Evita el uso de estatinas, porque provocan un montón de efectos dañinos, mientras que sus efectos benéficos son dudosos. Las únicas personas que podrían sacar provecho de la disminución de la cantidad de colesterol son las que padecen hipercolesterolemia familiar, ya que el cuidado con los alimentos y los ejercicios ayudan en, solamente, cincuenta por ciento.



14.     REFERENCIA








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